¿CÓMO AFRONTO UNA HOSPITALIZACIÓN?

 

 

¿CÓMO AFRONTO UNA HOSPITALIZACIÓN?
 
         Cuando nos informan de que un allegado nuestro o nosotros mismos tenemos que ser ingresados, es normal que sintamos cierto miedo; si aplicamos la lógica, se puede deducir fácilmente que nuestra salud es lo suficientemente mala como para que nos tengan que supervisar de forma exhaustiva.
         La hospitalización es una especie de pérdida; tenemos que dejar de lado muchos comportamientos para poder adaptarnos lo mejor posible y que esta situación no nos parezca una tortura. Veamos los factores clave:
        
-         Existe una tremenda falta de información a todos los niveles: sobre la enfermedad en sí, sobre cómo relacionarse con el personal hospitalario,... Por todo ello, no hay que sentirse cohibido e intentar preguntar todas las dudas lógicas que tengamos. No hay que olvidar que lo que es rutina para el personal es auténtica novedad para nosotros, por lo cual nos da miedo (ya sabemos que la novedad siempre da miedo).
-         Se produce una disminución de la privacidad hasta llegar casi a su desaparición, de tal manera que lo que hacemos en casa en la intimidad, en un hospital se convierte en público, con toda la vergüenza que  esto nos puede ocasionar.
              Ante esto, lo único que se puede hacer es intentar adaptarse uno mismo al entono y el entorno a uno mismo lo mejor posible, e intentar adecuar nuestro nivel de vergüenza al lugar en que estamos. Por ejemplo, hay que intentar que el hecho de andar con poca ropa por la habitación no nos ruborice demasiado, o que no nos produzca un síncope que el personal irrumpa en la habitación a mitad de noche para algún control rutinario.
-         Por otro lado, mucho de los hábitos agradables que la persona tiene en casa desaparecen en el hospital; además, tiene que asumir hábitos nuevos, como horarios de las comidas, convivir con otros compañeros de habitación si los tiene,...
 
         Yo he padecido 2 hospitalizaciones en mi vida: La primera vez me resistí demasiado a la situación y creo que hizo mi hospitalización más difícil de llevar; la segunda vez, al haber aprendido algo la lección de la primera, lo llevé bastante mejor.
         Si puedo dar algún consejo, es el siguiente: una vez sepamos que nos tienen que ingresar, lo primero es aceptarlo y resistirse lo menos posible, haciendo una renuncia voluntaria y temporal a algunas cosas que nos gustan; lo segundo es adoptar un papel activo en nuestra curación, es decir, dirigir todas nuestras energías hacia un objetivo: salir del hospital lo antes posible y volver a casa.

Copyright of Stockxchng
zoom imagenes dcwebImágenes ampliables