EL SISTEMA RESPIRATORIO Y LA MENTE
Desde los orígenes de la civilización, el hombre ha sabido de la importancia de la respiración; podemos citar los siguientes ejemplos de culturas que empleaban técnicas respiratorias específicas desde la antigüedad:
- En la antigua China, ciertos grupos inspiraban por la nariz y espiraban por la boca, con el objetivo de neutralizar el cuerpo y ahuyentar los malos espíritus.
- En la India, se empleaba el suspiro mantenido (o Pranayama) con similar objetivo.
Podemos aguantar un tiempo sin comer, sin beber e incluso sin dormir, pero es imposible no respirar; por mucho que una persona se aísle o se encierre en sí mismo, la respiración la recuerda que todo está conectado, él incluido, lo acepte o no.
La respiración es una unidad que mantiene un equilibrio de gases, y que a su vez se da en un ciclo (inspiración-espiración), donde una fase sin la otra no puede sobrevivir.
Existe una clara analogía entre una respiración sana y una actitud mental adecuada:
- La inspiración capta el oxígeno, que es un elemento vital.
- La espiración expulsa el dióxido de carbono, que es una sustancia de desecho de nuestro organismo.
Si se produce un equilibro en este proceso, por ejemplo una disminución del oxígeno (hipoxemia) o un incremento del dióxido de carbono (hipercapnia), el organismo de desestabiliza a nivel global.
A nivel mental nos pasa lo mismo: necesitamos abrirnos a lo que nos haga felices, y aprender a desechar lo que nos entristezca o nos haga la vida más difícil.
Por otro lado, está comprobado científicamente que para llevar a cabo una buena respiración hace falta una serie de cualidades, como por ejemplo:
- Una buena distensibilidad (por simplificar algo parecido a la flexibilidad)
- Una buena permeabilidad para llevar a realizar el intercambio gaseoso
En el caso de padecer problemas con el sistema respiratorio, deberíamos cuestionarnos:
- ¿Sufro algún tipo de aislamiento?
- ¿Me siento libre o encadenado por algo?
- ¿Me abro a los demás? ¿Permito mostrar mis emociones?
- ¿Hay algo que quiera adquirir o expulsar de mi vida, y me siento incapaz?
Si somos sinceros con nosotros mismos y damos el valiente paso de hacer cambios, es sólo cuestión de tiempo que la mejoría empiece a aparecer.