LOS ÓRGANOS SENSORIALES Y LA MENTE

 

LOS ÓRGANOS SENSORIALES Y LA MENTE
 
La vista
 
Este sentido está desempeñado por el globo ocular, que se encarga de recoger los estímulos visuales y transmitirlos a través del nervio óptico.
         Podemos ver la importancia del ojo por todo el sistema protector que lo rodea: las cejas, los párpados con las pestañas y las glándulas lagrimales.
         Si tienes alguna enfermedad ocular, deberíamos preguntarnos acerca de nuestra visión del mundo y por supuesto de nosotros mismos. Sería interesante que nos hiciéramos ciertas preguntas del tipo:
   ¿Hay cosas que no quiera ver en mira vida y por eso miro hacia otro lado?
   ¿Percibo las situaciones tal y como son?
   ¿Tengo una perspectiva tolerante acerca de los demás y de mí mismo?
        
         El oído
 
El oído se encarga de percibir por un lado los estímulos auditivos, y por el otro del sentido del equilibrio.
         En nuestro caso, al ser animales racionales, los estímulos auditivos más importantes que percibimos es el lenguaje, o lo que es los mismo, lo que nos dicen otras personas.
         La audición es un proceso que indica tolerancia y humildad, pues se acepta información del exterior, por lo que uno mismo no se siente poseedor de la verdad absoluta y se abre a otros puntos de vista.
         Por tanto, si tenemos problemas auditivos, tal vez podríamos preguntarnos:
 
         ¿Soy lo suficientemente humilde como para ver mis errores y reconocerlos?
         ¿En una discusión, parto siempre de la base de que el otro está equivocado?
         ¿Considero que me queda por aprender, o por el contrario creo que lo sé todo?
 
La piel
 
Todas las funciones de la piel se podrían resumir en una palabra: homeostasis, que consiste en el mantenimiento del equilibrio del organismo por medio de la adaptación a los cambios. Para ello, la piel ha de desempeñar una serie de acciones, tales como:
-         Actuar de barrera defensiva frente a gérmenes y partículas extrañas.
-         Es receptora del sentido del tacto y de la sensibilidad.
-         Proteger de la pérdida de agua y de los cambios de temperatura (a través de la sudoración).
Por todo esto, vemos que la piel es nuestra frontera con el exterior, la que nos otorga protección, a partir de la cual se establece la separación entre el entorno y nosotros. No obstante, de nuevo vemos que la barrera es permeable; el cuerpo nos enseña nuevamente cómo es imposible para la vida un aislamiento total. Al igual que la piel, para vivir necesitamos relacionarnos con el mundo.
¿Tenemos problemas de piel? Entonces ciertas reflexiones no nos vendrían mal:
 
¿Me siento hermético, aislado de mi entorno?
¿Hay algo en mí que quiere salir y que estoy reprimiendo?
¿Dejo fluir mis emociones de forma sana?

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