LA DEPRESIÓN Y CÓMO AFRONTARLA
Aunque está considerada una enfermedad, he introducido la depresión en el apartado de crecimiento personal porque su causa es una crisis anímica.
La depresión puede ser causada por motivos externos (exógena) o internos (endógena).
Una depresión exógena es provocada por algún suceso externo a uno mismo, por lo que se puede afrontar como si fuera una pérdida para salir de ella.
Para ilustrar una depresión endógena creo que puede ser útil que te cuente mi experiencia:
A lo largo de mi adolescencia, había tenido crisis reiteradas relacionadas con los estudios y la autoexigencia, que había ido sobrellevando con escarceos con antidepresivos y ayuda profesional durante dichas crisis.
En octubre de 2003, tenía mi vida encarrilada: tenía un buen trabajo y estaba estudiando para satisfacer ciertas aspiraciones. Pero todo se vino abajo; notaba que había en mí algo que no iba bien; intenté mirar hacia otro lado, no haciendo caso a mi Yo profundo, hasta que al final me derrumbé.
No sabía por qué, pero no quería seguir en este mundo y tenía ideas suicidas. No era adicto a ninguna sustancia ni me había pasado una desgracia. Simplemente quería dejar de existir.
A partir de ahí estuve un tiempo (cerca de 2 años) con medicación y ayuda profesional. Llegué a tomar unas 20 pastillas al día, y creo que me convertí en un muerto en vida.
No entendía por qué me pasaba esto. Lo que ahora sé es que es muy peligroso olvidarse de uno mismo, de su verdadero ser, hasta el punto que puedes llegar a no reconocerse a uno mismo.
Gracias a un terapeuta, pude ir viendo que durante mi vida había estado siguiendo pasos contrarios a los que yo quería de verdad, con el fin de satisfacer a mi ego.
Gracias a Dios, pude salir de esa situación, y la verdad es que ahora doy gracias de haber pasado por ella, porque si no probablemente hubiera seguido perdido llevando una vida que a todos complacía menos a mí.
Mi humilde consejo si estás sumido en algo parecido a lo que me pasó a mí es por favor que resistas, que sobrevivas, que aguantes, porque lo puedes superar. Simplemente has de tener esperanza en que la situación va a mejorar. Cada día que pase apúntate una victoria.
Por otro lado, haz lo que puedas para mejorar la situación; eso puede variar, desde “sólo” aguantar, ir a dar un paseo o rezar a poder realizar acciones que te demanden más energía. Lo que puedas estará bien.
Ánimo. Yo he pasado por ahí, y tú puedes salir también.
Cuenta con todo mi apoyo.
Un fuerte abrazo.