LA VIOLENCIA Y SU CURACIÓN

 

            VIOLENCIA Y SU CURACIÓN
 
 
         Podemos afirmar que hacemos algo violento cuando ejecutamos una acción que produce un daño a otra persona (o contra uno mismo), o tenemos intención de hacerlo.
         Hay algunas teorías que defienden que la violencia humana es innata, con frases del estilo “el hombre es un lobo para el hombre”; personalmente creo que el ser humano es bueno por naturaleza; lo único que modifica eso es la cantidad de sufrimiento que cada uno de nosotros guardamos, y que puede ocultar esa bondad de nuestra naturaleza.
         Basta con echar un vistazo a nuestro cuerpo: aunque tenemos uñas y dientes, no llegan a ser las zarpas ni los colmillos que otras especies animales tienen para cazar, intimidar o agredir. Por lo que el ser humano está diseñado para amar.
         Por otro lado, sí es cierto que estamos sujetos a una serie de influencias del ambiente que pueden favorecer la violencia:
 
-     Influencias biológicas que aumentan la agresividad, por ejemplo:
 
- Excesivo nivel de ciertas hormonas, como por ejemplo la testosterona en el hombre.
- Elevado nivel de alcohol: disminuye nuestra consciencia y nuestra responsabilidad acerca de las consecuencias de nuestros actos.
- Disminución de glucosa en sangre. (Es curiosa la relación entre la violencia y la falta de “dulzura” en nuestro cuerpo).
 
-    La frustración: Existe una relación directa entre frustración y agresión. La frustración es un bloqueo de nuestra energía hacia una meta que te ilusiona, por lo que esa energía necesita una canalización.
 
       Es vital que interpretemos este bloqueo de tu energía de forma constructiva, como algo por lo que tenemos que pasar, y no perdamos de vista nuestro sueño, porque si no canalizaremos nuestra energía de forma destructiva, tanto para la gente que nos rodea como para nosotros mismos.
 
Comportamiento aprendido: Somos animales sociales, por lo que los modelos de comportamiento que nos rodeen a lo largo de nuestra vida  marcarán nuestra forma de actuar. Tomar distancia de personas y situaciones violentas es la primera acción para empezar a atraer la paz a nuestra vida.
 
         Para finalizar, si queremos ser feliz, deberíamos realizar un compromiso con el AMOR, ya que en el amor no sobrevive nada perjudicial ni para los demás ni por supuesto para nosotros mismos.
 
        


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