EL CONFLICTO Y CÓMO MANEJARLO
El conflicto indica una incompatibilidad entre lo que queremos y lo que podemos conseguir.
Es cada vez más frecuente, ya que la sociedad cada vez es más competitiva y más agresiva.
Hay que saber que el conflicto puede ser funcional o disfuncional:
- Funcional: es positivo un nivel de conflicto moderado para crecer, para aumentar la creatividad y la innovación, para aclarar posturas y para mejorar la motivación.
- Disfuncional: tiene signos negativos:
- Impaciencia: Lo queremos todo, y lo queremos ya
- Ataques a ideas ajenas: Ambas ideas no pueden coexistir
- Tolerancia cero: Va unido a lo anterior. No se cede, ya que indica debilidad.
- Acusaciones recíprocas: Nos echamos la culpa. El otro es el que está equivocado.
- Distorsión de la realidad y tergiversaciones: Se modifica la realidad de los aportes de las partes a nuestro favor.
- Estancamiento: No hay ningún tipo de avance constructivo.
Al final, los resultados del conflicto entre las partes pueden ser:
- Perdedor-Perdedor:Absolutamente negativo para ambas partes.
- Ganador-Perdedor: Aunque hayamos vencido, creamos resentimiento.
- Ganador-Ganador: Es el mejor resultado. Ambas partes están contentas y fomentan un vínculo positivo de cara a relaciones futuras.
Por todo lo expuesto, creo que tenemos que adiestrarnos en el conflicto, pero cuidado, porque el conflicto tiene un componente peligrosamente adictivo, ya que nos puede otorgar un falso sentido de reafirmación de nuestra personalidad.
Por este motivo creo que deberíamos entrar en conflicto sólo cuando sea necesario.
También en el conflicto deberíamos mantener al margen las emociones lo máximo posible y ceñirnos a los hechos, ya que posiblemente las emociones que nos afloren no sean del todo buenas, lo que puede activar emociones del mismo signo en las personas con las que tenemos el conflicto.
No debemos interpretar la ausencia de emociones con falta de seguridad en la postura; al contrario, una persona tiende a recurrir a sus emociones más cuanto menos segura esté de su postura. Por eso eleva la voz, no deja hablar,...
Para finalizar, creo que para manejar el conflicto estaría bien que tuviéramos dos cosas en mente: paciencia y apertura.
Siempre hay una solución beneficiosa para todas las partes, así que:
¿por qué no hacerlo así?